3: 15 pm -Evan-
Se levanto de la silla como nunca antes se había levantado, miro sus piernas flacas, que simulan palillos usados en alguna dentadura luego de un gran festín. Miro hacia el techo, y vio la flor ya marchita que guindo hace un tiempo atrás suspendida de un clavo finamente pintado de azul.
Se dispuso a buscar en sus cuadros la mentira de su vida, miles y miles de bocetos a medio terminar, colores que solo el pudo crear se encontraban plasmados en lienzos rotos y llenos de polvo, pero entre todos los checheres, se encontró con un dibujo en fino carbón de una voluptuosa mujer, en una posición que solo podía reflejarce en una sirena, con una mirada tan serena, tan pura y hermosa pero a la vez con algo de picardia, que invitaba a adentrarce en sus ojos. Evan creo esta mujer, producto de su imaginacion, y se lamento nunca haber salido para encontrarla, porque dentro siempre tubo la fantasía de que ella existía y estaría caminado en algún lugar de la calle.
Esta vez no se sentaría a jugar con su mano, y aprovecharse de la imaginacion, esta vez necesitaba salir, en busca de "ella", en busca que aventura, en busca de si mismo. Así que tomo el dibujo, lo doblo, lo metió en su bolso cruzado, tomo un jean, y sin arreglarce el cabello salio con la euforia que hace mucho que no sentía correr por su piel.
3:09 pm -Isabella-
Congelada, una parte de ella quería desaparecer, pero la otra le decía que no importaba, se imagino a dos de ella peleando en ese lugar, discutiendo por cual actitud era la correcta, la aceptable, la normal, esta situación le dio un extraño sentimiento de diversión.
Volviendo en si, soltó una carcajada con alto volumen, allí se dio cuenta quien gano la batalla entre sus "yo". Abrió la puerta del local, pero antes de salir, agradeció por el "buen café de esa tarde", ese café que le abrió los ojos.
Caminó por las calles como nunca antes caminó , miró a la gente que la rodeaba, noto sus ropas, sus curiosos peinados, y se dio cuenta de la diversidad presente. Miro un chico muy atractivo, y por primera vez lanzo un piropo, se sentía rara, diferente, pero sentía que eso era lo que siempre debía sentir.
Pensó en su persona, tan seria y arreglada, creyó que con su apariencia no debía estar siempre así, camino, y llego a un mall, donde tomo su tarjeta de crédito, y recorrió las tiendas con las colecciones mas excentricas del lugar, tomo el bus, y se dispuso a ir a casa, para descubrir quien era realmente frente aquel espejo de cuerpo completo que alguna vez tapo, gracias a que le hacia sentir incomoda cada vez que pasaba por el pasillo de su casa.
3:24 pm -Evan-
Bajo las escaleras, esta vez no contó los pasos hasta llegar a planta, esta muy ocupado, concentrado en si mimo, concentrado en lo que podría pasar, en lo que se le acercaba, sintió miedo, pero trato de esconderlo.
Salio por fin, estando en la calle, tomo un respiro hondo, miro el cielo, las hojas tostadas por el sol otoñal, sintió un gran deseo de plasmarlo en un lienzo, pero luego corrió con mucha fuerza, como forma de drenar la emoción que cargaba, se sentía extraño, tenia un gran impulso de gritar, pero no podía, no tenia voz, no tenia valor, corrió, y sin darse cuenta tropezó a un bella mujer que bajaba de un bus, la mujer lo miro asombrada, y luego le sonrió de manera plácida, como si lo entendiese, como si captara su comportamiento. Evan desconcertado, solo bajo la cabeza, y siguió corriendo, dejando atrás el preciado dibujo entre esas hojas color mostaza.
3:24 pm -Isabella-
Sentada en el bus, no podía creer todo lo que había hecho en solo pocas horas, experimento mas, vivió mas, que en toda su inexperta vida, se sintió vacía, y un sentimiento de melancolía la invadió por un momento, pensó en cuando era niña, y soñaba, (algo que no hacia muy seguido), en su hombre perfecto, idealizado en los muñecos que acompañaban a sus Barbies, en la boda perfecta, en su etapa universitaria viajando por el mundo sin importarle el dinero o lo material, y se dio cuenta que no concreto ninguno de sus sueños, solo vivía para los demás, solo vivía para su apariencia. Cerca de su parada, se levanto, miro hacia la ventana y vio a un chico corriendo con mucha fuerza, el bus se detuvo, y bajando, sintió un gran golpe en el hombro, era el chico que antes había visto, lo miro con asombro, pero luego entendió que solo era un tono café, así que le sonrió finamente, el la miro con pena, bajo la cabeza y siguió su curso, dejando atrás un papel que se posaba sobre las hojas de aquel otoño. Isabella tomo el papel, lo abrió, y quedo sorprendida con lo que veía, una mujer algo parecida a ella, pero sobre todo, los ojos, eran sus ojos.
(continua...)